Después de leer en el foro masónico: http://www.godf-es.org/forum/viewtopic.php?t=506 un artículo remitido por alejandro654, de Venezuela, sobre el discurso que pronunció el hermano Mario Moreno "Cantinflas"en la película "Su Excelencia", me ha parecido tan hermoso y contundente que me animo a remitirlo. Espero que lo disfuten.
Un T.·.A.·.F.·.
DISCURSO DE SU EXCELENCIA EL EMBAJADOR, ANTE LA ASAMBLEA INTERNACIONAL.
“Me ha tocado en suerte ser último orador, cosa que me alegra mucho porque, como quien dice, así me los agarro cansados. Sin embargo, sé que a pesar de la insignificancia de mi país que no tiene poderío militar, ni político, ni económico ni mucho menos atómico, todos ustedes esperan con interés mis palabras ya que de mi voto depende el triunfo de los Verdes o de los Colorados.
Señores Representantes: Estamos pasando un momento crucial en que la humanidad se enfrenta a la misma humanidad. Estamos viviendo un momento histórico en que el hombre científica e intelectualmente es un gigante, pero moralmente es un pigmeo. La opinión mundial está tan profundamente dividida en dos bandos aparentemente irreconciliables, que dado el singular caso, que queda en solo un voto. El voto de un país débil y pequeño pueda hacer que la balanza se cargue de un lado o se cargue de otro lado. Estamos, como quien dice, ante una gran báscula: por un platillo ocupado por los Verdes y con otro platillo ocupado por los Colorados. Y ahora llego yo, que soy de peso pluma como quien dice, y según donde yo me coloque, de ese lado seguirá la balanza. ¡Háganme el favor!... ¿No creen ustedes que es mucha responsabilidad para un solo ciudadano? No considero justo que la mitad de la humanidad, sea la que fuere, quede condenada a vivir bajo un régimen político y económico que no es de su agrado, solamente porque un frívolo embajador haya votado, o lo hayan hecho votar, en un sentido o en otro.
El que les habla, su amigo... yo... no votaré por ninguno de los dos bandos (voces de protesta). Y yo no votaré por ninguno de los dos bandos debido a tres razones: Primera, porque, repito que no se sería justo que el sólo voto de un representante, que a lo mejor está enfermo del hígado, decidiera el destino de cien naciones; Segunda, estoy convencido de que los procedimientos, repito, recalco, los procedimientos de los Colorados son desastrosos (voces de protesta de parte de los Colorados); ¡y Tercera!... porque los procedimientos de los Verdes tampoco son de lo más bondadoso que digamos (ahora protestan los Verdes). Y si no se callan ya yo no sigo, y se van a quedar con la sensación de saber lo que tenía que decirles.
Insisto que hablo de procedimientos y no de ideas ni de doctrinas. Para mí todas las ideas son respetables aunque sean “ideítas” o “ideotas” aunque no esté de acuerdo con ellas. Lo que piense ese señor, o ese otro señor, o ese señor (señala), o ese de allá de bigotico que no piensa nada porque ya se nos durmió, eso no impide que todos nosotros seamos muy buenos amigos. Todos creemos que nuestra manera de ser, nuestra manera de vivir, nuestra manera de pensar y hasta nuestro modito de andar son los mejores; y el chaleco se lo tratamos de imponérselo a los demás y si no lo aceptan decimos que son unos tales y unos cuales y al ratito andamos a la greña. ¿Ustedes creen que eso está bien? Tan fácil que sería la existencia si tan sólo respetásemos el modo de vivir de cada quien. Hace cien años ya lo dijo una de las figuras más humildes pero más grandes de nuestro continente: “El respeto al derecho ajeno es la paz” (aplausos). Así me gusta... no que me aplaudan, pero sí que reconozcan la sinceridad de mis palabras.
Yo estoy de acuerdo con todo lo que dijo el representante de Salchichonia (alusión a Alemania) con humildad, con humildad de albañiles no agremiados debemos de luchar por derribar la barda que nos separa, la barda de la incomprensión, la barda de la mutua desconfianza, la barda del odio, el día que lo logremos podemos decir que nos volamos la barda (risas). Pero no la barda de las ideas, ¡eso no!, ¡nunca!, el día que pensemos igual y actuemos igual dejaremos de ser hombres para convertirnos en máquinas, en autómatas.
Este es el grave error de los Colorados, el querer imponer por la fuerza sus ideas y su sistema político y económico, hablan de libertades humanas, pero yo les pregunto: ¿existen esas libertades en sus propios países? Dicen defender los Derechos del Proletariado pero sus propios obreros no tienen siquiera el derecho elemental de la huelga, hablan de la cultura universal al alcance de las masas pero encarcelan a sus escritores porque se atreven a decir la verdad, hablan de la libre determinación de los pueblos y sin embargo hace años que oprimen una serie de naciones sin permitirle que se den la forma de gobierno que más les convenga. ¿Cómo podemos votar por un sistema que habla de dignidad y acto seguido atropella lo más sagrado de la dignidad humana que es la libertad de conciencia eliminando o pretendiendo eliminar a Dios por decreto? No, señores representantes, yo no puedo estar con los Colorados, o mejor dicho con su modo de actuar; respeto su modo de pensar, allá ellos, pero no puedo dar mi voto para que su sistema se implante por la fuerza en todos los países de la tierra (voces de protesta). ¡El que quiera ser Colorado que lo sea, pero que no pretenda teñir a los demás! —los Colorados se levantan para salir de la Asamblea—.
¡Un momento jóvenes!, ¿pero por qué tan sensitivos? Pero si no aguantan nada, no, pero si no he terminado, tomen asiento. Ya sé que es costumbre de ustedes abandonar estas reuniones en cuanto oyen algo que no es de su agrado; pero no he terminado, tomen asiento, no sean precipitosos... todavía tengo que decir algo de los Verdes, ¿no les es gustaría escucharlo? Siéntese (va y toma agua y hace gárgaras, pero se da cuenta que es Vodka).
Y ahora, mis queridos colegas Verdes, ¿ustedes qué dijeron?: “Ya votó por nosotros”, ¿no?, pues no, jóvenes, y no votaré por ustedes porque ustedes también tienen mucha culpa de lo que pasa en el mundo, ustedes también son medio soberbios, como que si el mundo fueran ustedes y los demás tienen una importancia muy relativa, y aunque hablan de paz, de democracia y de cosas muy bonitas, a veces también pretenden imponer su voluntad por la fuerza, por la fuerza del dinero. Yo estoy de acuerdo con ustedes en que debemos luchar por el bien colectivo e individual, en combatir la miseria y resolver los tremendos problemas de la vivienda, del vestido y del sustento. Pero en lo que no estoy de acuerdo con ustedes es la forma que ustedes pretenden resolver esos problemas, ustedes también han sucumbido ante el materialismo, se han olvidado de los más bellos valores del espíritu pensando sólo en el negocio, poco a poco se han ido convirtiendo en los acreedores de la humanidad y por eso la humanidad los ve con desconfianza.
El día de la inauguración de la Asamblea, el señor embajador de Lobaronia dijo que el remedio para todos nuestros males estaba en tener automóviles, refrigeradores, aparatos de televisión; ju... y yo me pregunto: ¿para qué queremos automóviles si todavía andamos descalzos?, ¿para qué queremos refrigeradores si no tenemos alimentos que meter dentro de ellos?, ¿para qué queremos tanques y armamentos si no tenemos suficientes escuelas para nuestros hijos? (aplausos).
Debemos de pugnar para que el hombre piense en la paz, pero no solamente impulsado por su instinto de conservación, sino fundamentalmente por el deber que tiene de superarse y de hacer del mundo una morada de paz y de tranquilidad cada vez más digna de la especie humana y de sus altos destinos. Pero esta aspiración no será posible sino hay abundancia para todos, bienestar común, felicidad colectiva y justicia social. Es verdad que está en manos de ustedes, de los países poderosos de la tierra, ¡Verdes y Colorados!, el ayudarnos a nosotros los débiles, pero no con dádivas ni con préstamos, ni con alianzas militares.
Ayúdennos pagando un precio más justo, más equitativo por nuestras materias primas, ayúdennos compartiendo con nosotros sus notables adelantos en la ciencia, en la técnica... pero no para fabricar bombas sino para acabar con el hambre y con la miseria (aplausos). Ayúdennos respetando nuestras costumbres, nuestras costumbres, nuestra dignidad como seres humanos y nuestra personalidad como naciones por pequeños y débiles que seamos; practiquen la tolerancia y la verdadera fraternidad que nosotros sabremos corresponderles, pero dejen ya de tratarnos como simples peones de ajedrez en el tablero de la política internacional. Reconózcannos como lo que somos, no solamente como clientes o como ratones de laboratorios, sino como seremos humanos que sentimos, que sufrimos, que lloramos.
Señores representantes, hay otra razón más por la que no puedo dar mi voto: hace exactamente veinticuatro horas que presenté mi renuncia como embajador de mi país, espero me sea aceptada. Consecuentemente no les he hablado a ustedes como Excelencia sino como un simple ciudadano, como un hombre libre, como un hombre cualquiera pero que, sin embargo, cree interpretar el máximo anhelo de todos los hombres de la tierra, el anhelo de vivir en paz, el anhelo de ser libre, el anhelo delegar a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos un mundo mejor en el que reine la buena voluntad y la concordia. Y qué fácil sería, señores, lograr ese mundo mejor en que todos los hombres blancos, negros, amarillos y cobrizos, ricos y pobres pudiésemos vivir como hermanos. Si no fuéramos tan ciegos, tan obcecados, tan orgullosos, si tan sólo rigiéramos nuestras vidas por las sublimes palabras, que hace dos mil años, dijo aquel humilde carpintero de Galilea, sencillo, descalzo, sin frac ni condecoraciones: “Amaos... amaos los unos a los otros”, pero desgraciadamente ustedes entendieron mal, confundieron los términos, ¿y qué es lo que han hecho?, ¿qué es lo que hacen?: “Armaos los unos contra los otros”. ... He dicho...”.
Cantinflas 1966, Mexico
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domingo, 11 de mayo de 2014
lunes, 17 de marzo de 2014
El cantero (cuento zen)
Había una vez un cantero que estaba insatisfecho consigo mismo y con su posición en la vida. Un día pasó por la casa de un rico comerciante. A través de la entrada abierta, vio muchas finas posesiones e importantes visitantes. "¡Cuán poderoso debe ser el comerciante!", pensó el cortador de piedra. Se puso muy envidioso y deseó que pudiera ser como el comerciante. Para su gran sorpresa, se convirtió repentinamente en el comerciante, gozando de más lujos y poder de lo que siempre había imaginado, pero envidiado y detestado por aquellos menos ricos que él.
Pronto un alto funcionario pasó cerca, llevado en una silla de manos, acompañado por asistentes y escoltado por soldados batiendo gongos. Todos, sin importar cuan rico, tenían que hacer una reverencia ante la procesión. "¡Cuán poderoso es ese funcionario!", pensó. "¡Deseo que pudiera ser un alto funcionario!".
Entonces se convirtió en el alto funcionario, llevado por todas partes en su bordada silla de manos, temido y odiado por la gente de todo alrededor. Era un día caluroso de verano, por eso el funcionario se sentía muy incómodo en la pegajosa silla. Levantó la mirada al sol. Brillaba orgulloso en el cielo, no afectado por su presencia. "¡Cuán poderoso es el sol!" pensó. "¡Deseo que pudiera ser el sol!".
Entonces se convirtió en el sol, brillando ferozmente sobre todos, abrasando los campos, maldecido por los granjeros y los trabajadores. Pero una enorme nube negra se interpuso entre él y la tierra, de modo que su luz no pudo brillar más sobre todo allá abajo. "¡Cuán poderosa es esa nube de tormenta!", pensó. "¡Deseo que pudiera ser una nube!".
Entonces se convirtió en la nube, inundando los campos y las aldeas, increpado por todos. Pero pronto descubrió que estaba siendo empujado lejos por cierta gran fuerza, y se dio cuenta de que era el viento. "¡Cuán poderoso es!", pensó. "¡Deseo que pudiera ser el viento!".
Entonces se convirtió en el viento, llevándose tejas de los techos de las casas, arrancando árboles, temido y odiado por todos debajo de él. Pero después de un rato, se izó en contra de algo que no movería, no importa cuan fuertemente soplara en contra de ella, una enorme y altísima roca. "¡Cuán poderosa es esa roca!", pensó. "¡Deseo que pudiera ser una roca!".
Entonces se convirtió en la roca, más poderosa que nada más en la tierra. Pero mientras estaba parado allí, oyó el sonido de un martillo golpeando un cincel en la dura superficie, y sintió que estaba siendo cambiado. "¿Qué podría ser más poderoso que yo, la roca?", pensó. Bajó la mirada y vio lejos debajo de él, la figura de un cantero.
Pronto un alto funcionario pasó cerca, llevado en una silla de manos, acompañado por asistentes y escoltado por soldados batiendo gongos. Todos, sin importar cuan rico, tenían que hacer una reverencia ante la procesión. "¡Cuán poderoso es ese funcionario!", pensó. "¡Deseo que pudiera ser un alto funcionario!".
Entonces se convirtió en el alto funcionario, llevado por todas partes en su bordada silla de manos, temido y odiado por la gente de todo alrededor. Era un día caluroso de verano, por eso el funcionario se sentía muy incómodo en la pegajosa silla. Levantó la mirada al sol. Brillaba orgulloso en el cielo, no afectado por su presencia. "¡Cuán poderoso es el sol!" pensó. "¡Deseo que pudiera ser el sol!".
Entonces se convirtió en el sol, brillando ferozmente sobre todos, abrasando los campos, maldecido por los granjeros y los trabajadores. Pero una enorme nube negra se interpuso entre él y la tierra, de modo que su luz no pudo brillar más sobre todo allá abajo. "¡Cuán poderosa es esa nube de tormenta!", pensó. "¡Deseo que pudiera ser una nube!".
Entonces se convirtió en la nube, inundando los campos y las aldeas, increpado por todos. Pero pronto descubrió que estaba siendo empujado lejos por cierta gran fuerza, y se dio cuenta de que era el viento. "¡Cuán poderoso es!", pensó. "¡Deseo que pudiera ser el viento!".
Entonces se convirtió en el viento, llevándose tejas de los techos de las casas, arrancando árboles, temido y odiado por todos debajo de él. Pero después de un rato, se izó en contra de algo que no movería, no importa cuan fuertemente soplara en contra de ella, una enorme y altísima roca. "¡Cuán poderosa es esa roca!", pensó. "¡Deseo que pudiera ser una roca!".
Entonces se convirtió en la roca, más poderosa que nada más en la tierra. Pero mientras estaba parado allí, oyó el sonido de un martillo golpeando un cincel en la dura superficie, y sintió que estaba siendo cambiado. "¿Qué podría ser más poderoso que yo, la roca?", pensó. Bajó la mirada y vio lejos debajo de él, la figura de un cantero.
Cuando la Serpiente tomó la Palabra en una Logia - cuento
Autor anónimo
En cierta ocasión, un hermano masón que hacia la limpieza de su Logia, movió el Ara Sagrada y descubrió que justo debajo de ella existía un agujero.
Debo descubrir qué es esto – se dijo para sí, sorprendido. Cuando se agachó, vio que era un profundo agujero iluminado por una extraña luz. Debo descubrir que es esto y qué hay debajo – se dijo.
Tan pronto como se aproximo más, escuchó un silbido estruendoso y una serpiente surgió del agujero.
El hermano masón salto hacia atrás alarmado. La serpiente era en verdad enorme y emanaba de ella una luz violeta. Ahora voy a matarte dijo la Serpiente, porque me has despertado.
Pero te he liberado – dijo el hermano masón, ¿Cómo puedes pagarme así? Matarme no sería lo mejor.
En primer lugar – dijo el reptil, moviste el Ara Sagrada para limpiar el polvo acumulado debajo, no por ayudarme. ¿Cómo puedes decir depronto “te he ayudado”?
Cuando nos detenemos a reflexionar, siempre debemos tratar de adoptar un comportamiento muy razonable. Seguro tu veneno no me matará, en cambio yo puedo tomarte entre mis manos y asfixiarte –dijo con voz firme el hermano masón.
Tú recurres a la razón cuando piensas que invocarla conviene a tus intereses – dijo la serpiente.
Si – dijo el hermano masón – fui estúpido al esperar un comportamiento razonable por parte de una serpiente.
De una serpiente espera comportamiento de serpiente – dijo el reptil. Para una serpiente, comportamiento de serpiente es lo razonable.
Ahora voy a matarte masón, o bien tu me mataras, no lo sé – añadió la serpiente.
Pero haremos algo – dijo la serpiente. Nos daremos una oportunidad, por años he escuchado lo que se dicen en las Tenidas pero he permanecido en silencio todo este tiempo. Creo que es tiempo de que hable en una de ellas – puntualizó la serpiente.
El hermano masón aceptó y la serpiente se escondió justo dentro de la columna “B” de bronce que es hueca. Los demás hermanos masones comenzaron a llegar al Templo sin sospechar lo que ocurría, sólo notaban el nerviosismo del hermano.
Justo al iniciar la Tenida aparece la serpiente enroscándose sobre el Ara Sagrada, la sorpresa de los hermanos fue enorme, y las espadas apuntaron hacia ella.
La serpiente se incorporó, y pidió ser retejada, a lo que respondió debidamente, y así se le dio plaza entre los hermanos masones.
La serpiente a su momento, pidió la palabra la cual le fue concedida, y fue conducida a la tribuna de la elocuencia, donde expuso que la enemistad entre los Iniciados en los Augustos misterios y la Serpiente nunca de hecho había existido; luego de forma magistral explicó como la humanidad era arrastrada por las imaginaciones y las fantasías, manteniendo al hombre en un estado parecido a la alucinación, del cual le sería difícil pero no imposible escapar.
Terminada la tenida, la serpiente volvió a su lugar justo abajo del Ara Sagrada, no sin antes prometer a los hermanos masones del universo, enseñarles el modo de escapar de los estados inferiores de consciencia.
Y profetizando el fin de las religiones, las universidades y los gobiernos profanos, sustituyéndoles por verdaderas instituciones que ayudarían verdaderamente al ser humano- y agregó que esto ocurriría cuando la humanidad se diera cuenta de que existe otra verdad muy por encima de todo lo que conocemos.
Desde ese entonces, si ponen atención en las Tenidas, se escuchará a la serpiente susurrar a nuestros oídos esas frases de sabiduría.
En cierta ocasión, un hermano masón que hacia la limpieza de su Logia, movió el Ara Sagrada y descubrió que justo debajo de ella existía un agujero.
Debo descubrir qué es esto – se dijo para sí, sorprendido. Cuando se agachó, vio que era un profundo agujero iluminado por una extraña luz. Debo descubrir que es esto y qué hay debajo – se dijo.
Tan pronto como se aproximo más, escuchó un silbido estruendoso y una serpiente surgió del agujero.
El hermano masón salto hacia atrás alarmado. La serpiente era en verdad enorme y emanaba de ella una luz violeta. Ahora voy a matarte dijo la Serpiente, porque me has despertado.
Pero te he liberado – dijo el hermano masón, ¿Cómo puedes pagarme así? Matarme no sería lo mejor.
En primer lugar – dijo el reptil, moviste el Ara Sagrada para limpiar el polvo acumulado debajo, no por ayudarme. ¿Cómo puedes decir depronto “te he ayudado”?
Cuando nos detenemos a reflexionar, siempre debemos tratar de adoptar un comportamiento muy razonable. Seguro tu veneno no me matará, en cambio yo puedo tomarte entre mis manos y asfixiarte –dijo con voz firme el hermano masón.
Tú recurres a la razón cuando piensas que invocarla conviene a tus intereses – dijo la serpiente.
Si – dijo el hermano masón – fui estúpido al esperar un comportamiento razonable por parte de una serpiente.
De una serpiente espera comportamiento de serpiente – dijo el reptil. Para una serpiente, comportamiento de serpiente es lo razonable.
Ahora voy a matarte masón, o bien tu me mataras, no lo sé – añadió la serpiente.
Pero haremos algo – dijo la serpiente. Nos daremos una oportunidad, por años he escuchado lo que se dicen en las Tenidas pero he permanecido en silencio todo este tiempo. Creo que es tiempo de que hable en una de ellas – puntualizó la serpiente.
El hermano masón aceptó y la serpiente se escondió justo dentro de la columna “B” de bronce que es hueca. Los demás hermanos masones comenzaron a llegar al Templo sin sospechar lo que ocurría, sólo notaban el nerviosismo del hermano.
Justo al iniciar la Tenida aparece la serpiente enroscándose sobre el Ara Sagrada, la sorpresa de los hermanos fue enorme, y las espadas apuntaron hacia ella.
La serpiente se incorporó, y pidió ser retejada, a lo que respondió debidamente, y así se le dio plaza entre los hermanos masones.
La serpiente a su momento, pidió la palabra la cual le fue concedida, y fue conducida a la tribuna de la elocuencia, donde expuso que la enemistad entre los Iniciados en los Augustos misterios y la Serpiente nunca de hecho había existido; luego de forma magistral explicó como la humanidad era arrastrada por las imaginaciones y las fantasías, manteniendo al hombre en un estado parecido a la alucinación, del cual le sería difícil pero no imposible escapar.
Terminada la tenida, la serpiente volvió a su lugar justo abajo del Ara Sagrada, no sin antes prometer a los hermanos masones del universo, enseñarles el modo de escapar de los estados inferiores de consciencia.
Y profetizando el fin de las religiones, las universidades y los gobiernos profanos, sustituyéndoles por verdaderas instituciones que ayudarían verdaderamente al ser humano- y agregó que esto ocurriría cuando la humanidad se diera cuenta de que existe otra verdad muy por encima de todo lo que conocemos.
Desde ese entonces, si ponen atención en las Tenidas, se escuchará a la serpiente susurrar a nuestros oídos esas frases de sabiduría.
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